Blatter apuesta por la hierba artificial

El Presidente de la FIFA es un defensor de los campos de hierba artificial y cree que muy pronto todos los países jugarán sobre este tipo de terrenos, lo cual no debería entrañar ninguna desventaja. La Escuela Superior de Educación Física de Colonia ha llegado a la conclusión de que "los campos de hierba artificial bien instalados y de calidad no influyen significativamente sobre el juego".

Este artículo apareció el 6 de octubre de 2009 en el diario "Die Welt".

El Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol ha intervenido en el controvertido debate en torno a la práctica del fútbol sobre hierba artificial. Por otro lado, la Escuela Superior de Educación Física de Colonia publicó el martes 6 de octubre un estudio científico acerca de la superficie de hierba artificial, sobre la cual la selección alemana disputará el sábado en Moscú un importante partido de clasificación mundialista contra Rusia. "El encuentro internacional entre Rusia y Alemania no se decidirá por el terreno de juego sino por la pericia futbolística de ambos equipos", si hacemos caso de las averiguaciones más importantes realizadas por el grupo de investigación de Colonia. En el estadio Luzchniki de Moscú se ha colocado un campo artificial de vanguardia.

El estudio, dirigido por Wolfgang Potthast, ha llegado a la conclusión de que "los campos de hierba artificial bien instalados y de calidad no influyen significativamente sobre el juego". Sólo si los terrenos artificiales son malos se detectan diferencias significativas respecto a los campos de césped natural en las pautas de movimiento de los futbolistas en los remates a portería y en los centros. "En los remates se ve afectada sobre todo la pierna de apoyo, mientras que en los centros la pierna más perjudicada es la que impulsa el balón. El menoscabo afecta a la precisión y a la fuerza del golpeo", explica. Algunos jugadores se han quejado de que en los campos artificiales "no pueden meter bien el pie para chutar el esférico". Como consecuencia, el juego por las bandas que suele desembocar en centros al área pierde lucimiento.

Los resultados de la investigación de los científicos de Colonia han sido confirmados por otros estudios y observaciones encargadas por la FIFA. El seleccionador alemán, Joachim Löw, ha dejado claro en alguna de sus últimas declaraciones que el césped artificial no sería "ninguna excusa" si el desenlace del partido no fuera el deseado. Este martes, su equipo efectuó por primera vez sus entrenamientos sobre unos terrenos de hierba artificial ubicados en Mainz con objeto de acostumbrarse a la superficie.

Entretanto, el Presidente de la FIFA ha vuelto a romper una nueva lanza en favor de los terrenos de juego artificiales. El lunes por la tarde, Joseph Blatter intervino en el programa sport inside de la cadena de televisión alemana WDR, donde declaró que la hierba artificial es "el futuro del fútbol". "En la mayoría de los países del mundo, sólo se puede jugar sobre hierba artificial, porque se puede utilizar las 24 horas del día y los siete días de la semana a lo largo de todo el año", argumentó el Presidente.

El ex jugador austriaco Gernot Zirngast, miembro de la Asociación de Futbolistas Profesionales FIFPro, criticó en cambio la medida de que algunos partidos de clasificación para los grandes torneos se disputen sobre hierba artificial. "No se puede entender que ahora se permita jugar partidos de clasificación para el Mundial sobre hierba artificial", manifestó Zirngast en el programa de la WDR. Según él, detrás de todo este asunto hay un gran lobby de la industria que está intentando "imponer superficies de hierba artificial con argumentos que son absolutamente incomprensibles".

La FIFA ha elaborado un procedimiento de acreditación para campos de hierba artificial, y otorga el correspondiente certificado de tres años de duración por un montante de 300.000 euros. Blatter rebatió con vehemencia la acusación de que el organismo rector del fútbol mundial intente promover la propagación de los campos de hierba artificial en todo el mundo por razones lucrativas. "Eso es un disparate", sentenció. Según Blatter, los campos artificiales se han introducido para que aquellos países que por su clima no puedan jugar sobre campos de hierba natural, no tengan que andar cambiando sus céspedes constantemente. El dinero recaudado por la concesión de las licencias se destina a los programas de desarrollo de la FIFA. "No lo hacemos para ganar dinero, sino para servir al fútbol".