De cómo un único número modificó todo el fútbol

Walter Lutz, fue redactor jefe de la revista deportiva suiza "Sport" y ha cubierto como reportero 11 competiciones finales de la Copa Mundial de la FIFA. Además, es portador de la insignia de oro de la FIFA


Herbert Chapman, el legendario entrenador del FC Arsenal de Londres.
Foto: Dukas
62 años después de las primeras Reglas de Juego (1863) y 21 después de la fundación de la FIFA (1904), el International Football Association Board (IFAB) adoptó, a petición de los escoceses, el 13 de junio de 1925 en París, una resolución que revolucionó el fútbol y modificó las Reglas de Juego más que cualquier otro cambio antes y después. Lo curioso es que se trató únicamente de la modificación de una sola palabra, respectivamente una cifra en la Regla del fuera de juego. Desde ese momento, un delantero se encontraba en posición de fuera de juego si tenía solamente a dos en vez de tres adversarios delante de sí.

Con la antigua regla era muy fácil poner en fuera de juego al adversario y muy difícil para los atacantes superar la defensa contraria. Generalmente se podía jugar casi sólo a los extremos y tratar de poner en apuros a los contrarios con gambetas. Con la introducción de esta novedad, el Board tenía la intención de obligar a los equipos a cambiar su obstinada táctica defensiva, favorecida por la antigua regla del fuera de juego. Su meta era: ¡más goles! Sin embargo, la autoridad legislativa, algo ingenua, menospreció aparentemente las consecuencias. La innovación tuvo tanta importancia, que fue necesario reforzar la zona defensiva, ya que, de repente, los delanteros disponían de mucho más espacio para maniobrar, lo cual abría dimensiones completamente nuevas a su juego.

La respuesta fue un nuevo sistema de juego, el cual se arraigó recién varios años más tarde. Uno de los entrenadores más renombrados de aquella época, el inglés Herbert Chapman, concibió el nuevo sistema fundamental. Mediante este sistema, festejó toda una serie de triunfos con el FC Arsenal Londres a fines de los años veinte y comienzos de los treinta del siglo pasado y condujo al club a la popularidad mundial. Su lema era: "safety first" (la seguridad primero).

La marcación del hombre

El nuevo sistema de juego se denominó primero sistema de tres defensores. Más adelante, pasó a llamarse sistema "WM", debido a las dos letras que resultaban cuando se unían con líneas imaginarias las nuevas posiciones de los jugadores. Tres, en vez de los dos antiguos defensores, y dos volantes, que jugaban en la línea media, formaban la "M"; dos entrealas rezagados y tres delanteros en punta formaban la "W". Y los periodistas, siempre dispuestos a inventar nombres misteriosos, denominaron a los dos volantes y los dos entrealas -que venían a ser la línea media del equipo- el cuadrado mágico.

Con este sistema, Chapman consiguió, como primero, establecer un equilibrio entre la defensa y el ataque. La innovación del sistema "WM" consistía en que el antiguo mediocampista central, considerado hasta ese entonces un jugador ofensivo en todos los sistemas, pasó a ser ahora un defensor neto. Ello requirió un tipo de jugador completamente nuevo. Este nuevo defensor central, quien debía ser robusto, alto, dominador del juego aéreo y, por consiguiente, tener aptitud para saltar, fue denominado "stopper", pues su función principal era detener al centrodelantero contrario. Desde ese momento, en cada equipo hubo un defensor más. Sin embargo, lo más decisivo de este nuevo sistema fue que cada jugador tenía que marcar a su propio adversario, con lo cual se introdujo la llamada "marcación del hombre", el fútbol de "policías" o "parejas". El defensor que se encargaba de marcar a su delantero a sol y sombra durante todo el partido aplicaba este sistema con tal rigurosidad, particularmente en los años cuarenta y cincuenta, que no hubiera vacilado en seguirlo hasta los servicios higiénicos en caso de que hubiera abandonado la cancha durante el encuentro.

El sistema "WM", con su marcación de hombre a hombre, era un sistema de juego muy simple, sencillo y poco exigente en su aplicación, pero se corría el riesgo de caer en un juego obstinado y estereotipado que limitaba la iniciativa personal de los jugadores en cuestión. Además, los jugadores eran fáciles de controlar y criticar debido a que su tarea estaba exactamente prefijada por el sistema. Era el comienzo de la especialización. Así nació el jugador especializado y funcional, el cual se elegía y preparaba tácticamente según requisitos específicos. Chapman fue el primero en contratar jugadores que calzaban como un guante en el nuevo sistema.

El legendario David Jack, uno de los delanteros más famosos de Inglaterra, escribió en su libro "Soccer", publicado en 1934, que el "Centre-Halfback" (el defensa central), como se denominaba al "stopper" en Inglaterra, pasó a ser un "policía neto" con "tareas puramente destructivas". Después de la introducción de la nueva regla, pero antes de que muchos clubes adoptaran el sistema "WM", en Inglaterra se comenzaron a marcar goles a granel. En 1926, el equipo campeón Huddersfield marcó 92 goles, lo que equivalía a 25 tantos más que la temporada precedente. El FC Arsenal anotó 128 goles en 42 partidos cuando se consagró campeón en 1930/31. Y Dixie Dean, el famoso centrodelantero del FC Everton, anotó nada menos que 60 goles en 39 partidos del campeonato de 1927/28.

El descubrimiento de la línea media

Con el sistema "WM", que preveía un amplio escalonamiento de jugadores, pero que se encontraban, no obstante, uno más próximo al otro que antiguamente, los delanteros pudieron disponer de mucho más espacio en el terreno de juego. Fue entonces que se comenzó a maniobrar desde posiciones centrales de la línea media. Y esta zona pasó a ser la parte clave del juego; por consiguiente, debía de controlársela estrechamente.

The WM system
Después de la modificación de la regla del fuera de juego (1925), el sistema WM -introducido primero en Inglaterra- aportó como innovación un tercer defensor (el "stopper" - nº5), por lo cual fue denominado también sistema de tres defensores. Puesto que los cinco delanteros formaban una especie de "W" y los otros cinco jugadores más atrasados, una "M", el sistema se denominó WM.

Es posible que el ingenioso Chapman haya reconocido en el subconsciente que el dominio de la parte central de la línea media era la llave del éxito. Y fue, posiblemente, el primero que incluyó la anchura del terreno de juego en la estrategia táctica de su sistema. Y el sistema "WM" fue, tal vez, la primera tentativa seria y ponderada de organizar el juego de un equipo. Real Madrid, en sus épocas de gloria de la Copa Europea, Ajax Amsterdam y los brasileños lo han confirmado con otros sistemas de juego y en diferentes épocas.

El nuevo sistema, algo estereotipado al comienzo y cuyo objetivo era destruir el juego del adversario, requirió mucho tiempo para imponerse. Esta situación era típica para el nivel de las comunicaciones en aquellas épocas, y la reducida influencia de la prensa aún poco especializada e internacionalizada.

Los austríacos, una potencia futbolística en esos tiempos con su "equipo maravilla" no querían saber nada de este sistema. Los italianos, bicampeones en los años treinta, afirmaban, con cierta ironía cuando hablaban del sistema "WM" que se aplicaba esquemáticamente en el extranjero, que era incompatible con su temperamento latino y que mataba toda inspiración, individualidad y espontaneidad. Sin embargo, algunos clubes italianos introdujeron más tarde el "sistema" y una especie de "mezzo sistema". También en España se argumentaba, al comienzo, que los jugadores no estaban dispuestos a someter su creatividad, virtuosidad e independencia al "dictado" del "WM". Incluso en Inglaterra hubo oposición. En mayo de 1934, a fines de temporada, cuatro clubes de renombre se apartaron del sistema con el "stopper".

Sin embargo, pasado cierto tiempo, el "WM" pudo establecerse tanto en Europa como en otros continentes. En 1933, Alemania cambió a este sistema con miras al Campeonato Mundial de la FIFA 1934 y en Francia fue introducido por entrenadores británicos. No obstante esta aceptación general, en el Mundial de 1950 Uruguay derrotó sorprendentemente a Brasil jugando con un centrocampista ofensivo, al contrario de la escuadra brasileña que utilizó el "WM".

En las numerosas discusiones y pequeñas guerras dogmáticas sobre los sistemas de juego se volvió a confirmar la perogrullada que la calidad de los jugadores es mucho más importante que los sistemas, que no son otra cosa que meros instrumentos de ayuda. Lo decisivo es que los sistemas no sean aplicados obstinadamente, sino con variación táctica, flexibilidad, y adaptados al adversario y a las propias posibilidades. Todos los sistemas, tanto los antiguos como los contemporáneos, son solamente un modelo, un punto de partida. Señalan sólo una de las tantas posibilidades de agrupación de los jugadores.

El centrodelantero rezagado


Uno de los mejores delanteros de su época: el inglés Dixie Dean anotó 60 goles en 39 partidos del campeonato 1927/28.
Foto: Allsport
Uno de los mejores y más espectaculares equipos del siglo XX, la selección nacional de Hungría, confirmó claramente lo anteriormente dicho bajo la dirección de su entrenador Gustav Sebes. Este técnico -al igual que Sepp Herberger y otros entrenadores de renombre- no hizo otra cosa que variar el sistema "WM". Por ejemplo con un armador de corte defensivo o un volante que asumía casi las funciones de delantero o un zaguero lateral, quien apoyaba al "stopper" cuando el contrario no atacaba por su banda. Este tipo de variantes existe también en los sistemas actuales, adaptado al planteamiento táctico del equipo.

Una de las movidas tácticas de un equipo que se enfrentaba a un adversario con el sistema "WM" era, por ejemplo, la utilización de un centrodelantero rezagado o "ambulante", como lo denominaban los húngaros en los años cincuenta. Su tarea era replegarse hacia atrás, es decir, jugar claramente detrás de los delanteros para provocar que se adelantase el marcador central adversario (stopper), encargado de seguir a sol y sombra a su rival directo. Con esta estrategia, se intentaba crear espacios para que los demás delanteros o el armador pudieran irrumpir en el centro de la defensa adversaria.

Numerosos reporteros de Hungría y también del extranjero, citaban a Sebes como el inventor de esta estrategia, cortada a la medida del centrodelantero Hidegkuti (y, anteriormente, Palotás). Esta variante táctica fue aplicada también en la final de los Juegos Olímpicos 1952 en Helsinki y en aquel histórico encuentro de 1953 entre Inglaterra y Hungría que finalizó por 6 a 3 en favor de los húngaros.

Es posible que muchos otros entrenadores concibieran igualmente esta misma idea. Lo que sí se sabe es que el entrenador de la selección nacional suiza, Karl Rappan, hizo que en dos partidos contra Inglaterra (1938: 2 a 1 en Zúrich, 1947: 1 a 0 en Zúrich) el "stopper" inglés fuera provocado a adelantarse para seguir a Bickel, el centrodelantero con el número 9, quien se había replegado a la media cancha.

El stopper doble

Si se había creído que el "WM" era el primer sistema que había conseguido solucionar el equilibro entre la defensa y el ataque, considerado el mayor problema de un partido, se tuvo que reconocer, más adelante, que en equipos débiles o extremadamente defensivos, el sistema no funcionaba. Es así que en los años cincuenta se introdujo un hombre adicional en la defensa central, un cuarto defensor, como apoyo del "stopper" para estabilizar la parte central de la línea de contención o para evitar pases en profundidad, a las espaldas de los defensores. Se le llamó "stopper" doble (doble marcador). Maniobraba en las cercanías del "stopper" original, pero no como un líbero clásico. Era más bien un defensor de reserva, el último hombre de cierre que ayudaba también en los flancos. Además, era el único que no tenía un rival directo, sino que controlaba en zona. En la actualidad, es muy habitual ver defensas con dos marcadores centrales que maniobran según el mismo principio, aunque con tareas modificadas. El ejemplo típico es el planteamiento 4-4-2.