El césped artificial echa raíces en Europa oriental

Puede que la ambientación haya sido rusa, pero el razonamiento era chino: “Dímelo y lo olvidaré, enséñamelo y lo comprenderé”. Teniendo presente este antiguo proverbio, el seminario del mes pasado sobre instalación, uso y mantenimiento de campos de fútbol de césped artificial sobrepasó con mucho los límites de una sala de conferencias moscovita, llegando hasta algunos de los campos de hierba sintética que van surgiendo en los países de la extinta Unión Soviética.

Representantes de 11 asociaciones de países del este de Europa asistieron al cursillo, de dos días de duración. Al término del seminario, todos ellos afirmaron haber comprendido a la perfección el proceso de instalación y uso de un campo de césped artificial. Eric Harrison, asesor de la FIFA y destacado especialista en campos de césped artificial, acudió para ofrecer una presentación interesante y de alto valor informativo.

Los participantes pudieron escuchar charlas sobre una amplia variedad de temas, que abarcaron desde la historia del césped artificial hasta una información valiosísima sobre el tipo de calzado que debe emplearse, o cómo organizar conciertos de pop en el campo. Pero no fue en absoluto un monólogo, ya que los participantes hicieron también infinidad de preguntas, y debatieron acerca de su propia experiencia en la utilización de estos campos a diario.

In situ
Las visitas fueron una parte fundamental del programa. Y como el seminario tuvo lugar en el estadio olímpico de Luzniki, en las inmediaciones había varios campos de césped artificial. Luzniki cuenta con tres campos artificiales para el entrenamiento, además de uno principal, que utiliza el Torpedo de Moscú.

También se realizó un viaje a la ciudad de Bronnitsi, a unos 40 kilómetros de la capital rusa, con el fin de inspeccionar uno de los proyectos Goal más recientes. Se ha instalado un campo de césped artificial en los terrenos del centro técnico y el complejo de la Asociación Rusa de Fútbol (RFU), para albergar concentraciones de las categorías inferiores de la selección nacional, además de torneos juveniles y encuentros lúdicos como parte de un programa encaminado al descubrimiento de talentos.

En un cuestionario entregado al final del cursillo, todos los participantes expresaron su total satisfacción. Y, lo que es más importante, comentarios como “cuantos más seminarios de este tipo se hagan, mejor” sirvieron para confirmar a los organizadores que están en el buen camino: proporcionar a las asociaciones todo lo que necesitan para garantizar que la infraestructura exista y se utilice de forma que contribuya al desarrollo del fútbol.

Echar una mano
El Programa Goal de desarrollo de la FIFA proporciona apoyo económico a las asociaciones y les permite construir infraestructuras vitales, como sedes o centros técnicos. Esta ayuda financia asimismo “casas del fútbol” y centros de entrenamiento profesionales en países que de otro modo no serían capaces de afrontar una inversión semejante con su propio presupuesto.

Varias asociaciones de países de la antigua Unión Soviética han aprovechado esta oportunidad única para invertir en infraestructura y desarrollo futbolístico, empleando la mayor parte de los fondos en la construcción de campos de césped artificial. Y no debe ser ninguna sorpresa que, aunque el nivel de inversión inicial sea relativamente alto, los beneficios a largo plazo aconsejen la instalación de dichos campos. Durabilidad, independencia respecto a los factores climáticos, características de juego y bajos costes de mantenimiento son algunas de las razones que explican por qué la instalación de campos de césped artificial se está generalizando cada vez más.

Nueve (Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Kirguizistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia y Turkmenistán) de las 15 ex repúblicas soviéticas han utilizado la ayuda económica procedente del Programa Goal para instalar campos de césped artificial de primera clase bajo la supervisión de asesores de la FIFA, y con productos proporcionados por titulares de licencias del Concepto de Calidad de la FIFA.

Todos estos campos se utilizan profusamente, sobre todo por parte de futbolistas de todas las categorías juveniles (masculinas y femeninas). Los campos también suponen un factor de impulso del trabajo de desarrollo en los ámbitos juvenil y escolar, y tienen un valor inestimable para los programas de educación deportiva. Durante el invierno, que en muchos países puede llegar a ser bastante largo, las primeras plantillas usan estos campos para disputar partidos como parte de su preparación de pretemporada. Así pues, no sorprenderá a nadie que dentro de poco más países aún se sumen a esta lista. Está previsto instalar campos de césped artificial en Kazajistán, Uzbekistán y Ucrania a principios de 2004.

Raíces
Hay muchos pasos que completar antes de que un campo artificial esté listo para ser utilizado: análisis de la tierra, selección de un fabricante y de empresas instaladoras, estudio del tipo de producto y construcción de la capa inferior y del campo, proporcionando las garantías necesarias. Pero una vez instalado, el proceso de asegurar que se utilice y mantenga correctamente empieza a dar sus primeros pasos.

Los bajos costes de mantenimiento no significan que el campo no requiera cuidados, o que no sea necesario presupuestar los gastos que acarrea. Sin embargo, sí suponen que los costes relacionados representen aproximadamente una quinta parte de los de un campo de hierba natural. Un trabajo de mantenimiento adecuado garantiza la calidad del campo y una máxima longevidad. Por lo tanto, es esencial que el fabricante facilite a las asociaciones instrucciones detalladas sobre este aspecto.

La FIFA no sólo proporciona a las asociaciones “herramientas” en forma de campos de césped artificial, sino que también les permite usarlos y conservarlos correctamente, permitiendo así su longevidad y calidad a largo plazo.