Harrison: "El césped sintético es una alternativa real al natural"

Después de la ratificación por parte del Comité Ejecutivo de la FIFA de disputar el Mundial de Canadá 2015 en campos de césped artificial, Eric Harrison, asesor independiente de césped artificial estuvo en Canadá del 29 de septiembre al 8 de octubre con el fin de evaluar los terrenos de juego de todos los estadios e instalaciones de entrenamiento antes del torneo. FIFA.com aprovechó la oportunidad para hablar con él sobre los controles que llevó a cabo. En esta entrevista, Eric Harrison habla de los detalles y los objetivos de la inspección, las diferencias entre los campos de 1 y 2 estrellas, los estudios de lesiones sobre césped sintético en comparación con el césped natural, los prejuicios sobre el césped artificial y el futuro de este tipo de superficie en el mundo del fútbol.

¿En qué consistió su inspección? ¿Qué comprobó exactamente?
El propósito de toda inspección, ya sea de césped natural o artificial, es evaluar la condición actual del terreno. Obviamente, se han de inspeccionar tanto los campos de entrenamiento como los de competición. El estado de los campos de entrenamiento ha de ser similar al de los terrenos de juego donde se disputará realmente el torneo, ya que es en los entrenamientos donde se perfecciona la técnica, y solo si el terreno de juego de competición es de calidad similar se podrá poner en práctica en él lo aprendido en los entrenamientos. Inspecciones parecidas se realizan en los campos de césped natural utilizados en otros Mundiales.

La primera parte de la inspección consiste en evaluar la calidad de la instalación, del producto y de la construcción. Estos elementos son fundamentales dentro del Programa de Calidad de la FIFA de césped artificial y se evalúan y verifican por los institutos de certificación independientes aprobados por la FIFA. Una vez instalado el terreno de juego, es responsabilidad de su propietario velar por que se le dé el uso correcto y que el mantenimiento sea el adecuado. Por tanto, en la inspección se tienen en cuenta la intensidad de uso y el tipo de programa de mantenimiento y su frecuencia, todo ello con el fin de garantizar que se siguen las recomendaciones del fabricante.

¿Sería realista cambiar al césped sintético?
En países donde pueden darse condiciones meteorológicas muy adversas, como es el caso de Canadá, los campos de césped natural pueden ser particularmente difíciles de mantener. En los largos meses de invierno, el campo de césped natural permanece inactivo y sólo empieza a recuperarse la superficie cuando acaba el invierno. Después de la época invernal, los campos de estas latitudes tan septentrionales suelen estar en malas condiciones, en tonos marronáceos después de muchos meses sin recibir la luz solar, ya que estaban cubiertos de nieve. Además, a causa de la escarcha, la superficie puede presentar irregularidades, por lo que se hace necesario volverlas a aplanar. Lo normal es que el césped natural no esté lo suficientemente recuperado hasta julio o agosto, y sólo entonces se puede hablar de que está en buenas condiciones. El problema se agrava en las instalaciones de gestión municipal que se utilicen como campos de entrenamiento. En estas instalaciones de gestión pública se echan de menos los recursos económicos y técnicos, el equipo disponible o el personal debidamente preparado necesario para el mantenimiento y las posibles reparaciones en un campo de césped natural. Hasta la fecha, cubrir el césped artificial con una capa de césped natural no ha dado buenos resultados, ya que el césped natural no termina siendo estable. Para ello, las raíces deberían penetrar lo suficiente para asentarse de forma sólida. En aquellos lugares donde se ha probado este método, las raíces no han llegado a penetrar lo suficiente y la capa de césped natural termina resbalando sobre el césped sintético, lo cual puede ser peligroso para los jugadores, ya que no pisan con seguridad y han de vigilar sus movimiento y giros; en el peor de los casos, pueden acabar resbalando, lo que podría desembocar en una distensión de ligamentos y hasta en lesiones del ligamento cruzado anterior.

El Mundial femenino se disputará en terrenos de categoría FIFA 2*. ¿En qué se diferencia del césped de 1 estrella o de otros tipos de superficies sintéticas? 
El Programa de Calidad de la FIFA de césped artificial asume que el fútbol se practica a muy diferentes niveles, y que las necesidades de sus practicantes pueden variar de forma significativa desde los amateur a los profesionales. La categoría FIFA 2* está pensada para el ámbito profesional, donde es crucial el nivel de los jugadores de élite; FIFA 1* se dirige más al uso más local, más intensivo, que es lo que importa a los propietarios de las instalaciones. Lógicamente, hay aspectos en los que se solapan, e incluso a un campo FIFA 1* se le puede otorgar el nivel FIFA 2* si su mantenimiento es el correcto y su uso no es muy intenso.   

¿Qué calidad tienen los terrenos de juego de algunas de las ligas femeninas que se disputan en el mundo?
Hay diferencias significativas entre ellas. Si no me equivoco, en la liga profesional de EEUU sólo se utiliza césped de categoría FIFA 2*. Hasta donde yo sé, la calidad de otros campos no se ha verificado por institutos independientes, por lo que habrá casos que no lleguen ni a la categoría FIFA 1*. Dado que son muchas las futbolistas que deben jugar en campos de césped sintético de baja calidad, no sorprende que tengan sus reservas. El césped artificial de poca calidad, como el natural de la misma calidad, no es la mejor superficie para competir ni para que las jugadoras muestren todo lo que son capaces de hacer.

Son muchas las preguntas y las preocupaciones en torno a las lesiones. ¿Qué opina usted al respecto? ¿Qué tipo de estudios se han llevado a cabo y cuáles han sido las conclusiones?
Como salvaguarda del fútbol, la FIFA se toma muy en serio la salud de los futbolistas. A través del F-MARC, la FIFA ha promovido estudios sobre el índice de lesiones sobre césped artificial en las competiciones de la FIFA y en el fútbol base, para luego comparar los resultados con el índice de lesiones en césped natural. La UEFA también realizó un estudio similar entre las ligas europeas masculinas y femeninas de élite. Todos estos estudios fueron verificados por organismos independientes y supervisados por expertos para garantizar su rigor. Las conclusiones a las que llegaron fueron que, en general, el índice de lesiones es similar en los campos de césped natural y en los de yerba sintética de clases FIFA 1* y 2*. En algunos casos, el número de lesiones registradas fue menor en césped natural, pero por su propia relevancia estadística, se pueden considerar valores idénticos.

Todos estos estudios han sido publicados en las principales revistas médicas y están a disposición de todo aquel que esté interesado. En todos los deportes de contacto existe el riesgo de lesión y, dado el caso, ésta puede producirse en cualquier tipo de superficie. Lo importante es analizar un gran número de partidos. En estos estudios se han analizado más de 1000 encuentros, suficiente para constatar la existencia de una posible tendencia. Para evaluar el posible efecto del tipo de superficie son necesarias muchas horas de juego, ya que un único partido o un solo torneo podrían conducir a conclusiones erróneas.

¿En qué medida varía el tipo de fútbol que se practica en césped natural con respecto al que se juega sobre césped artificial? ¿Qué estudios se han realizado al respecto? ¿Qué papel desempeña en este sentido la percepción personal?
El Programa de Calidad de la FIFA comienza con una pregunta muy sencilla: ¿Por qué el césped natural es tan bueno para la práctica del fútbol y cómo podrían reproducirse sus características en el césped artificial mediante un programa? La respuesta es simple: la mayoría de los países tienen dificultades para ofrecer a todos sus jugadores un número suficiente de campos de césped natural; y en ocasiones, es imposible que dispongan de ellos. Son varias las razones, entre ellas, la climatología, la capacidad de los responsables de mantenimiento, el presupuesto disponible para equipo y personal o la intensidad de uso. Por tanto, lo que se hizo con el programa es diseñar la mejor alternativa al césped natural, sin olvidar que, en condiciones idóneas, el resultado de un campo de césped natural ha sido en todo momento y sigue siendo la referencia a la que se compara el césped sintético. 

El césped natural posee unas propiedades específicas, y cuando está en perfectas condiciones, es la superficie perfecta para la práctica del fútbol. El Programa de Calidad de la FIFA se centró en las características del césped natural con el fin de establecer parámetros para el césped sintético que imitaran las propiedades del césped natural de la máxima calidad. El programa incluye muchas pruebas relacionadas no sólo con las características del terreno desde el punto de vista del jugador, sino también desde una perspectiva a más largo plazo. Desde el punto de vista del jugador, se miden parámetros como la forma en que la pelota contacta con la superficie mediante la medición del rebote, la velocidad a ras de suelo midiendo la distancia que recorre el balón rodando, o la forma en que rebota sobre la superficie al lanzarlo desde un ángulo. El balón no debe botar ni poco ni mucho, tampoco ha de rodar muy rápido o muy lento, y al dispararlo en ángulo no debería botar de forma pronunciada ni deslizarse demasiado rápido por la superficie. 

El test de interacción con el jugador incluye características como la dureza del terreno; además, no debería deformarse en exceso para evitar distensiones de los ligamentos. Los jugadores deben poder «agarrarse» bien al terreno para poder acelerar y frenar de la forma correcta, así como cambiar de dirección para no forzar demasiado las rodillas o las articulaciones del tobillo. Además, la superficie ha de ser capaz de soportar las inclemencias del tiempo. Todos estos parámetros, tanto para el jugador de fútbol como para el propio terreno de juego, se basan en césped natural en «condiciones ideales».

La conclusión a la que se llegó es que, en el fútbol de élite, se juega prácticamente igual en césped natural que en artificial. A los jugadores se les restringieron los sentidos mediante una venda en los ojos o dificultando la percepción auditiva u olfativa, y al final no encontraron diferencias entre una y otra superficie. No obstante, en un estudio a gran escala auspiciado por la FIFA, la respuesta general de los jugadores participantes fue que preferían jugar en césped natural en buenas condiciones, aunque se decantarían por jugar en un campo de césped sintético antes que hacerlo en uno de césped natural de poca calidad.

Lo interesante es que, en este estudio, aunque la mayoría de los futbolistas jamás había jugado en césped artificial de categoría FIFA 2* o ni siquiera lo habían hecho nunca en ningún tipo de césped artificial, se expresaron a favor del césped natural. Esto significa que existen prejuicios contra el césped sintético que afloran de manera casi automática, aunque jamás se haya jugado en esa superficie. De este modo, es fácil concluir que para muchos jugadores que hayan jugado en campos de césped artificial de escasa calidad, la percepción negativa contribuye aún más a que desconfíen de éste. Algunos de los participantes habían jugado sobre césped artificial de 2.ª generación en alguna escuela de fútbol, por lo que se comprende que se decanten claramente por el césped natural y tengan sus reservas frente al artificial.

¿Cree que es una decisión acertada disputar el Mundial femenino sobre césped sintético? ¿Recomendaría lo mismo en un Mundial masculino?
Para la práctica del fútbol, el césped sintético en buen estado es tan bueno como el césped natural. En países como Canadá, donde en gran parte del país los inviernos son muy duros, contar con buenas canchas de césped natural en algunos estadios es prácticamente imposible; y aún más difícil es disponer de éstas también en todos los campos de entrenamiento. Si el invierno se alarga, será aún más complicado y se trabajaría con más presión a la hora de preparar esos terrenos de juego para el Mundial. La mayoría de los estadios canadienses han asumido que el césped sintético es la única superficie que soporta las exigencias climatológicas y las de la intensidad de uso, justo lo que necesitan.

En varias ocasiones, Canadá ha dejado claro su apoyo a los torneos de la FIFA con la organización de los Mundiales sub-20 masculino y femenino, disputados en estadios abarrotados. El entusiasmo canadiense mostrado en estos torneos fue impresionante y me atrevo a decir que en esta ocasión también acogerán con muchísimo entusiasmo el Mundial femenino como pocos países en el mundo son capaces de hacerlo. El césped sintético es parte de esta estrategia, es una alternativa real al césped natural. Si hubiera que hacer uso de él por cuestiones climáticas, también lo recomendaría para los mundiales masculinos, del mismo modo que se emplea en algunos partidos clasificatorios para los Mundiales, en la Liga de Campeones y en muchas de las ligas más importantes. Si da la talla en el fútbol de élite, obviamente también la dará en las competiciones de élite.

El césped artificial, ¿representa el futuro?
Como ya he apuntado, el césped artificial es una alternativa real, pero si se dispone de césped natural de buena calidad, hay que hacer uso de él y disfrutarlo. Sin embargo, si por alguna razón no fuera posible instalar y mantener una cancha de buen césped natural, el sintético es una buena alternativa y su creciente implantación lo avala.