Las severas pruebas de los balones

SERIES

El FIFA Magazine presenta una serie detallada sobre el Programa de Denominaciones, iniciado por la FIFA en 1995, y sobre el balón. La movida historia de la pelota fue el tema del último número. En esta edición, ilustramos las pruebas a las que se someten los balones.

Hasta fines de 1998 se publicarán todavía los siguientes artículos:
  • La fabricación de los balones de fútbol
  • ¿Ha aportado algún cambio en el fútbol el Programa de Denominaciones?
El Programa de Denominaciones está basado en toda una serie de pruebas de laboratorio, ¿pero cuán severas son estas pruebas? ¿Cuántos balones no corresponden a los requisitos y por qué?

Como dirían los maestros en todo el mundo, no tiene sentido rendir exámenes si no existen los fracasos; si no, ¿qué sentido tendría el pasar un examen? ISL Licensing, la empresa que administra el Programa de Denominaciones en nombre de la FIFA, tuvo en cuenta este concepto cuando se esbozó el Programa hace tres años.

       "Si queremos demostrar que la FIFA toma en serio la mejora del nivel de calidad de los balones, entonces las pruebas para los balones tienen que ser severas", dice Gerhard Prochaska, gerente administrativo de ISL Licensing, y agrega "las pruebas son, efectivamente, severas".

      Para justificar esta afirmación, basta con echar una mirada al promedio de balones que pasaron las pruebas el primer año del Programa en 1996. "El 75% de las pelotas presentadas para obtener la calidad "FIFA Approved" no cumplió los requisitos", explica Prochaska y añade " en la actualidad, casi dos años más tarde, la cifra se redujo al 65%".

Total de balones controlados para FIFA Approved

datos por marzo 1996
Taza de rechazo
75%
Taza de aprovación
25%
datos por marzo 1998
Taza de rechazo
65%
Taza de aprobación
35%
      En efecto, solamente un poco más de un tercio de los balones controlados pasa las pruebas pertinentes. "La calidad menos exigente para la marca "FIFA Inspected" registró una tasa de rechazo del 56% hace dos años; actualmente descendió al 44%.

      "Estas cifras son alentadoras por dos razones. Primero, porque la obtención de una licencia para utilizar el logotipo de FIFA está considerada como un alto honor genuino en el fútbol y, segundo, porque mejora la fabricación de los balones a medida que bajan las tasas de rechazo y aumentan las de aprobación. Esto significa que se está alcanzando la finalidad principal del Programa y, en el entretiempo, se han acreditado 240 modelos con las marcas de la FIFA".

      Los criterios de examen son mucho más severos de lo que tiene que resistir una pelota durante un partido normal. Se permiten solamente ínfimas aberraciones en peso, circunferencia y redondez.

      La absorción de agua y la pérdida de presión deben ser mínimas - y se exige una continua capacidad de rebote. Las seis condiciones de calidad mencionadas valen igualmente para los balones potenciales "FIFA Approved" y "FIFA Inspected", pero para el primero se deberá pasar una séptima prueba relacionada con la retención de la forma y el tamaño del balón, además de ser más rigurosas las demás pruebas mencionadas para esta alta calidad.

Waterproof coating is the norm

Una vez que un balón obtiene la marca de calidad de la FIFA, se deberá pagar una regalía por el derecho de utilizar el logotipo prestigioso, aunque existe también una tercera denominación que no implica el pago de tal regalía: el "International Matchball Standard". Se trata de una calidad equivalente de la marca "FIFA Inspected".

      Con casi tres años de experiencia en este sector, la FIFA está en condición de asesorar a los concesionarios potenciales en cuanto a qué pruebas tienden a ocasionar los rechazos. Si tomamos como ejemplo el criterio "FIFA Approved", la prueba que causó mayores problemas a los balones fue la de la absorción de agua. Más del 50% de los balones fallaron en dicha prueba. Si el Programa de Denominaciones hubiera existido en los días de las pelotas de cuero empapadas de agua, la media de aprobación hubiera sido ¡el 0%!.

      Los jugadores de todo el mundo están contentos de que los días de los balones de cuero poroso hayan pasado definitivamente a la historia. En condiciones climáticas húmedas y mojadas, los balones se empapaban de agua y aumentaban su peso, siendo difíciles de patear y peligrosos y dolorosos para cabecear, particularmente cuando la parte de los cordones tocaba la cabeza. En la actualidad, la norma es cuero sintético con una superficie impermeable.

El observar el trabajo es calificar

      Pese a todo, como lo indican las pruebas del EMPA, el problema de la absorción de agua sigue existiendo, aunque en un grado mucho menor. Para contrarrestar este problema, se están desarrollando balones con seis y doce segmentos, frente a las pelotas con 18,20,26 y 32 segmentos utilizadas en la actualidad. La teoría es: menos segmentos - menos costuras y suturas-, por lo tanto, menos puntos de entrada de agua. En un artículo venidero, echaremos una mirada a este nuevo desarrollo.

      A la prueba de absorción de agua sigue en importancia la prueba de la circunferencia, examen en el cual falla el 46% de los candidatos para "FIFA Approved". Las demás pruebas tienen una tasa de fracaso relativamente baja, como se puede ver en el gráfico de las siguientes páginas. Solamente la prueba del rebote falla en más del 20% de los casos y esto sólo si la temperatura excede de los 20ºC. Los balones prefieren climas fríos.


Este es el hombre de los balones: Walter Bolli es el controlador jefe en el Instituto Federal de Pruebas de Material EMPA en Suiza.
Foto: ISL

      Como bien se supone, la séptima prueba de la marca "FIFA Approved" es el obstáculo más grande por superar. El balón se remata 2000 veces contra una plancha de acero a 50 km./h, lo cual pone enormemente a prueba la costura. En esta prueba de resistencia, muchos balones comienzan a deshacerse en las costuras y no pasan, por consiguiente, la prueba.

      No obstante, la consigna el EMPA (Instituto Federal de Pruebas de Material) no es la "aprobación" o el "rechazo", sino la "calidad".

      "Todo árbitro o jugador que ve el emblema de la FIFA en un balón, ve asimismo una garantía de calidad", dice Gerhard Prochaska. "De esta manera, el partido de fútbol, independientemente de la categoría, puede ser jugado a sabiendas de que el resultado no será influenciado por modificaciones imprevistas en el carácter de la pelota. La habilidad pasará a ser el factor más importante."