Un sobresaliente para el <i>Football Turf</i> en Perú

Entre septiembre y octubre de 2005, Perú albergó el primer campeonato internacional de fútbol que se jugó íntegramente sobre una superficie de césped artificial. Cuatro de los estadios que albergaron el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA bienal, disputado en cinco sedes diferentes, recubrieron sus antiguos campos de hierba con superficies artificiales Football Turf, y la quinta se instaló en un flamante estadio de nueva planta.

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Las superficies artificiales se probaron por vez primera en alta competición en 2003, cuando el terreno de juego del estadio Toolo de Helsinki, uno de los escenarios del Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA en Finlandia, se recubrió con un nuevo césped artificial. Los campos de fútbol finlandeses están expuestos durante los largos y oscuros inviernos de la región a temperaturas inferiores a 16 grados bajo cero. Como los rayos de sol no llegan a calentar el suelo, las superficies de juego quedan desprovistas de césped en muy poco tiempo. Por eso, el césped artificial ha sido un gran éxito en el país. Uno de sus equipos de primera división, el HJK, lo usa habitualmente.

Ni que decir tiene que el clima de Perú es el extremo opuesto al de Finlandia. En Chiclayo, Piura, Trujillo y Lima impera un clima desértico, mientras que la ciudad de Iquitos (la quinta sede) se encuentra en plena selva amazónica, caracterizada por una humedad y unas temperaturas muy altas, y un registro pluviométrico que supera los tres metros al año.

Las superficies artificiales son también la respuesta perfecta a climas extremadamente secos, en los que regar los terrenos de juego resulta prohibitivamente caro. Por ejemplo, en el litoral occidental de Perú, donde están situadas las ciudades más importantes del país, llueve tan poco que el agua llega a la zona a través de cañerías, una operación en encarece extraordinariamente el precio de este precioso bien.

Por su parte, Iquitos soporta precipitaciones que alcanzan los 300 centímetros anuales, pero una de las muchas ventajas que ofrece el césped artificial es su magnífico drenaje, incluso en plena tempestad. Al contrario de lo que ocurre en los campos de hierba natural, en estas superficies no se forman charcos ni los jugadores pueden arrancan manojos de hierba cuando resbalan o entran al rival.

Por lo tanto, cuando el Comité Organizador peruano se reunió para decidir las sedes, surgió la idea de la utilización del césped artificial. La FIFA apoyó inmediatamente la propuesta siempre y cuando se cumpliera con los criterios y parámetros que establece el Concepto de Calidad FIFA.

El Comité Organizador peruano organizó la Copa América 2004 y tuvo que correr con los gastos enormes del riego y mantenimiento de los terrenos de juego en las diferentes sedes, que ascendieron a unos USD 8,000 por mes y por estadio.

"Hicieron los cálculos", explicó Iñaki Álvaro, Director de Competición para el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA y Jefe de Competiciones Juveniles y de Desarrollo de la FIFA. "Una superficie sintética Football Turf tiene entre diez y doce años de vida. Calcularon que, en tan sólo tres años, les saldría más a cuenta el coste de instalación del campo, incluido el mantenimiento, comparado con los gastos de mantenimiento del campo de césped natural".

Dieciséis selecciones nacionales procedentes de todos los rincones del mundo participaron en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA. Todas se sintieron muy cómodas sobre la superficie artificial, aunque no hubieran jugado nunca antes en una de ellas; como, por ejemplo, el combinado nacional de Perú. El central Christian Ramos aseguró: "No me ha costado nada acostumbrarme a la superficie de juego. Los campos eran bastante duros, pero se corría bien sobre ellos y, además, sus propiedades de deslizamiento son las mismas que las de la hierba natural".